La incertidumbre de cómo empezar con el asesoramiento

La incertidumbre de cómo empezar con el asesoramiento

Hay algo de lo que casi nadie habla cuando decides dedicarte al asesoramiento de imagen: el vértigo de los primeros meses. Tienes la formación, tienes las ganas, tienes incluso la ilusión intacta y aun así, te sientas delante del ordenador y piensas “vale, ¿y ahora qué?”. Y lo curioso es que, aunque desde fuera parezca que todo el mundo tiene claro cómo arrancar, por dentro siempre se tienen dudas, inseguridades y miedos a hacerlo mal.

El miedo a no estar “lista”

Este es el mayor miedo que surge antes de empezar a trabajar en el mundo de la asesoría de imagen. La seguridad va llegando poco a poco cuando empiezas a trabajar con personas reales, cuando haces sesiones, cuando te equivocas en algo y descubres que no pasa nada.

Pero la realidad es que no vas a sentirte preparada del todo nunca y eso no es un problema, es parte del oficio. La seguridad real no llega estudiando más, llega trabajando con clientas, porque cada sesión te enseña algo que ningún manual te va a dar.

No saber por dónde empezar a moverte

Otro bloqueo muy típico es que tienes la formación lista, pero no sabes si lo primero es montar la web, abrir Instagram, hacer diseños, escribir a conocidas o lanzarte directamente a buscar clientas.

Lo que tienes que dejar de pensar es en intentar tener el negocio perfecto y empezar poco a poco a crear tu propio espacio centrándote cada semana en una cosa para organizarte de forma adecuada. Avanzar despacio pero sin parar es mil veces mejor que querer lanzarte con todo a la vez.

Asesoramiento de imagen

La pregunta que más cuesta: ¿cuánto cobro?

Poner precios da mucha inseguridad, porque ves lo que cobran otras asesoras y automáticamente empiezas a compararte. Si cobras poco, sientes que tu trabajo pierde valor y si cobras más, piensas que nadie te contratará porque “todavía estás empezando”.

Con el tiempo entiendes que no solo estás cobrando una hora de sesión, también estás cobrando la preparación, el tiempo previo, la formación que llevas detrás, la dedicación, la energía y el cambio que vive la clienta gracias a tu trabajo.

Las primeras clientas: ese asalto al vacío

No esperes que el teléfono empiece a sonar solo el día que lances tu negocio, las primeras clientas casi siempre llegan por boca a boca y muchas veces son personas de tu entorno cercano que se atreven a confiar en ti antes incluso que tú misma. No te frustres si al principio van llegando poco a poco, eso es solo el principio. Además hay que tener en cuenta que una clienta contenta te trae dos más, casi siempre.

Asesoramiento de imagen

El síndrome del impostor en versión asesora

Imagínate que estás con una clienta y le estás explicando su análisis de color, ella te mira con cara de “qué interesante”, y por dentro tú piensas “¿y si me equivoco?, ¿y si me pregunta algo que no sé?, ¿y si se da cuenta de que llevo solo tres meses con esto?”.

Pero hay algo que poco a poco empiezas a entender y es que la clienta no espera perfección, sino lo que necesita es sentirse escuchada, comprendida y acompañada. Y muchas veces eso se valora más que saber responder a todo. De hecho decir “déjame revisarlo y te lo confirmo”, transmite mucha más profesionalidad de la que creemos.

Encontrar tu propia forma de trabajar

Al principio es muy tentador copiar el método de la asesora que más admiras, el problema es que su forma de trabajar encaja con su personalidad, no necesariamente con la tuya. Si ella es dinámica y tú eres más reflexiva, intentar imitarla solo va a hacer que te sientas incómoda y por ello tus clientas también.

Por eso, tienes que tener en cuenta que los primeros meses son una etapa de prueba, donde pruebas formatos, dinámicas, formas de comunicar y descubrir qué te hace sentir cómoda. Con el tiempo verás qué encaja contigo y qué no.

Lo que me hubiera gustado saber al empezar

  1. No hace falta tenerlo todo resuelto desde el primer día.
  2. Puedes cambiar tus servicios, tus precios, tu forma de trabajar y tu manera de comunicar, hasta que encuentre tu método ideal.
  3. Tener dudas no significa que no valgas para esto.
  4. A veces la confianza aparece después de empezar y no antes.
  5. Confía en lo que ya sabes. Si has llegado hasta aquí, no es casualidad, tienes ojo, tienes sensibilidad y tienes algo que aportar. Ahora toca creértelo.
Asesoramiento de imagen

Y si todavía estás en el “no me atrevo”

Te entiendo perfectamente, porque yo también estuve ahí. Pero también te digo, el día que hagas tu primera sesión te vas a preguntar por qué tardaste tanto; no hay un momento perfecto para empezar, igual que no hay un armario perfecto. Hay momentos buenos para dar el paso, y casi siempre son antes de lo que crees. Empieza pequeño, empieza imperfecto, pero empieza. El resto se construye andando.

Empezar en el asesoramiento de imagen da vértigo, y es totalmente normal debido a las dudas, el síndrome del impostor y el miedo a no estar lista forman parte del proceso. Lo importante no es tenerlo todo claro desde el primer día, sino atreverte a dar pasos pequeños, encontrar tu propia forma de trabajar y confiar en lo que ya sabes.

La seguridad no llega antes de empezar. Llega trabajando, equivocándote y descubriendo, sesión a sesión, la asesora que quieres ser.

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