Paris Fashion Week SS27- ocho miradas sobre la moda

Paris Fashion Week SS27- ocho miradas sobre la moda

Del legado de las grandes maisons a nuevas interpretaciones de la feminidad, las pasarelas de París han presentado distintas formas de entender la moda para la primavera-verano de 2027. Una temporada marcada por la ligereza, el protagonismo de las faldas, los contrastes y la búsqueda de una identidad propia.

París puso el broche final al calendario internacional de la moda con una semana repleta de propuestas creativas. Del 28 de septiembre al 6 de octubre de 2026, la capital francesa reunió 68 desfiles y 33 presentaciones en una edición que volvió a poner de manifiesto la diversidad de lenguajes que conviven hoy en la industria.

La temporada Primavera-Verano 2027 llega en un momento de transformación para las grandes casas de moda. Algunas exploran nuevas formas de reinterpretar su legado, mientras otras profundizan en los códigos que han definido su identidad. La ligereza de los tejidos, la evolución de las siluetas clásicas, las transparencias y el protagonismo de determinadas prendas conviven con propuestas más experimentales.

Estas son ocho colecciones que merece la pena detenerse a observar.

Chanel: el legado de la maison desde una mirada renovada

La colección presentada por Matthieu Blazy, vuelve a explorar el universo de Gabrielle Chanel desde una perspectiva contemporánea. La propuesta combina referencias históricas de la casa con una actitud más lúdica, en la que los tejidos, los adornos y las proporciones adquieren un papel protagonista.

Las faldas destacan especialmente dentro de la colección. Aparecen en diferentes materiales, desde el tweed hasta tejidos satinados y acabados metalizados, junto con propuestas de tul que aportan volumen y movimiento. El traje de chaqueta y falda, uno de los códigos más reconocibles de la maison, también encuentra su lugar en esta nueva interpretación.

Los accesorios contribuyen a construir una imagen con personalidad, con zapatos en tonos contrastados y collares ornamentales que incorporan elementos figurativos. La colección no busca reproducir literalmente el pasado de Chanel, sino utilizarlo como punto de partida para explorar nuevas posibilidades.

El resultado es una propuesta que mantiene el vínculo con la historia de la casa sin renunciar a una expresión más espontánea y actual.

Dior: la ligereza como principio creativo

Jonathan Anderson continúa desarrollando su visión de la mujer Dior a través de una propuesta marcada por la ligereza. La colección, presentada en el jardín de las Tullerías, utilizó el entorno y el movimiento como parte de su narrativa visual.

Los tejidos livianos, especialmente la gasa y el chiffon, desempeñan un papel central. Las prendas parecen acompañar el movimiento del cuerpo y construyen una silueta menos rígida, en la que la fluidez adquiere tanta importancia como la estructura.

Esta búsqueda de ligereza también responde a una reflexión sobre la manera de vestir en un contexto de temperaturas cada vez más elevadas. La colección plantea una relación diferente entre la ropa, el cuerpo y el entorno, sin renunciar al lenguaje sofisticado de la maison.

Anderson continúa así reinterpretando los códigos de Dior desde una mirada que combina referencias históricas, experimentación y una sensibilidad contemporánea.

Saint Laurent: el poder del dorado y una despedida en negro

La colección presentada por Anthony Vaccarello estuvo marcada por un momento especialmente significativo: su último desfile al frente de la maison, tras diez años en la dirección creativa. La propuesta funcionó como una mirada personal al legado de Yves Saint Laurent y a los códigos que Vaccarello había consolidado durante su trayectoria en la firma.

El dorado fue uno de los grandes protagonistas. Apareció en saharianas, gabardinas, chaquetas cortas, pantalones y vestidos de noche, a través de tejidos metalizados y superficies de aspecto irregular. Los pañuelos de gasa en tonos profundos de ámbar, coñac y verde absenta aportaron contraste y movimiento.

Los vestidos de cóctel con acabados brillantes y los grandes pendientes reforzaron el carácter nocturno de la colección. El calzado también tuvo un papel destacado, con tacones muy altos y diseños escultóricos.

El desfile concluyó con una sucesión de looks negros, en contraste con el protagonismo inicial del dorado. Una elección cargada de simbolismo que conectó con la historia de la casa y puso punto final a una etapa creativa.

Chloé: encaje, romanticismo y volúmenes envolventes

Chemena Kamali volvió a los códigos románticos para construir una colección en la que el encaje y los tejidos calados adquieren un protagonismo absoluto. La propuesta recupera elementos presentes en la historia de la casa y los combina con siluetas de inspiración vintage, referencias a los años setenta y detalles de carácter más contemporáneo.

El broderie anglaise, con sus característicos bordados y pequeños calados, aparece en blusas y vestidos de diferentes formas. También destacan los vestidos de silueta trapezoidal, las aplicaciones florales tridimensionales y las prendas que evocan la delicadeza de la lencería.

El blanco y el negro sirven como base para una colección en la que las texturas y los acabados tienen tanto peso como la forma de las prendas. Junto a estas propuestas, Kamali incorpora pantalones de cintura alta y pernera acampanada, además de monos de inspiración sastre.

Los grandes abrigos impermeables y las capas transparentes introducen un contraste de volúmenes que amplía el universo romántico de la colección. La propuesta termina con una creación de gasa y volumen que refuerza su dimensión más etérea.

Celine: una elegancia que deja espacio a la personalidad

La colección diseñada por Michael Rider, se inscribe en una línea que combina prendas deseables, referencias clásicas y una actitud contemporánea. En lugar de construir un universo excesivamente uniforme, la propuesta permite que convivan diferentes caracteres y formas de vestir.

La sastrería y las siluetas depuradas siguen teniendo un papel importante dentro del lenguaje de la casa. Las prendas se combinan con accesorios y detalles que aportan personalidad, evitando que la elegancia se convierta en una fórmula rígida.

En esta temporada también destacan los contrastes cromáticos y las combinaciones de piezas clásicas con elementos más llamativos. La propuesta muestra cómo una estética reconocible puede evolucionar sin perder su coherencia, incorporando nuevas referencias y matices.

La colección mantiene así una relación interesante entre continuidad y renovación: no abandona los códigos de Celine, sino que los reorganiza para construir una expresión propia bajo la dirección de Rider.

Louis Vuitton: el cuerpo como punto de partida

Nicolas Ghesquière presentó la colección en la Cour Carrée del Louvre, transformada para la ocasión en un escenario de inspiración futurista. Sin embargo, más allá de la escenografía, la propuesta se centró en una idea concreta: una aproximación ergonómica a la moda, en la que la relación entre las prendas y el cuerpo adquiere especial importancia.

Las siluetas exploran distintas formas de acompañar el movimiento y combinar estructura con comodidad. La colección no abandona la experimentación característica de Ghesquière, pero dirige esa creatividad hacia prendas concebidas desde una perspectiva más física y funcional.

El contraste entre el escenario futurista y la atención a la experiencia corporal introduce una tensión interesante. La tecnología y la imaginación visual conviven con una reflexión sobre cómo se construyen y se llevan las prendas.

Los accesorios y los detalles de diseño completan una propuesta que continúa explorando los límites entre moda, innovación y funcionalidad, tres elementos presentes de forma recurrente en el trabajo del diseñador para Louis Vuitton.

Loewe: experimentación, color y nuevas proporciones

La colección marca una nueva etapa para la casa española bajo la dirección creativa de Jack McCollough y Lázaro Hernandez, fundadores de Proenza Schouler. Tras once años de Jonathan Anderson al frente de la firma, el dúo estadounidense asume el reto de continuar desarrollando la relación de Loewe con el diseño, la artesanía y la experimentación.

La propuesta mantiene el interés por las siluetas escultóricas y las combinaciones inesperadas, con prendas que juegan con las proporciones y los contrastes entre formas. Las faldas, las chaquetas y las piezas de construcción más marcada permiten observar una aproximación al diseño en la que la silueta no es un elemento secundario, sino parte esencial del concepto.

El trabajo con los materiales y los accesorios también ocupa un lugar importante. La identidad de Loewe, históricamente vinculada a la marroquinería y al trabajo artesanal, ofrece un marco desde el que explorar nuevas posibilidades de diseño.

Más que reproducir la estética de su predecesor, McCollough y Hernandez comienzan a construir una nueva interpretación de la casa, manteniendo el espacio para el juego visual y la experimentación que forma parte de su identidad.

Victoria Beckham: elegancia, fluidez y una sofisticación natural

Presentó una colección que profundiza en una de las características más reconocibles de su firma: la elegancia entendida desde la sencillez y la funcionalidad. Para esta temporada, la diseñadora defendió una visión de la ropa en la que la comodidad y la sofisticación no son conceptos opuestos, sino elementos que pueden convivir.

Las siluetas depuradas y la atención a la caída de las prendas mantienen su protagonismo. La propuesta explora la relación entre estructura y movimiento, con piezas que conservan una apariencia refinada sin resultar excesivamente rígidas.

La colección se apoya en una construcción precisa y en detalles que enriquecen las prendas sin necesidad de recurrir a una ornamentación excesiva. El resultado mantiene la identidad de la firma, caracterizada por una feminidad moderna y una interpretación contenida del lujo.

En una temporada en la que distintas casas han explorado la ligereza y la versatilidad, Victoria Beckham presenta una lectura propia: una elegancia que no depende del exceso, sino de las proporciones, los materiales y la forma en que cada pieza se integra en el conjunto.

París y las múltiples formas de entender la moda

Paris ha vuelto a demostrar que la moda contemporánea no avanza en una única dirección. Mientras algunas casas revisitan sus archivos y reinterpretan los códigos que las hicieron reconocibles, otras buscan nuevas maneras de relacionar el cuerpo con las prendas, experimentar con los materiales o redefinir la elegancia.

La ligereza de Dior, el romanticismo de Chloé, la intensidad visual de Saint Laurent, la reinvención del legado de Chanel y la nueva etapa creativa de Loewe conviven con propuestas que exploran la funcionalidad, la personalidad y la construcción de las siluetas.

Más que imponer una estética común, las pasarelas de París han ofrecido un panorama de posibilidades. Una temporada en la que la historia de las grandes maisons continúa dialogando con nuevas sensibilidades y en la que cada diseñador encuentra su propia manera de imaginar la primavera-verano de 2027.

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