Cada temporada, cuatro ciudades concentran buena parte de las miradas de la industria de la moda: Nueva York, Londres, Milán y París. Son las conocidas como las Big Four y, aunque comparten protagonismo dentro del calendario internacional, cada una tiene una personalidad y una manera diferente de entender la moda.
En nuestro artículo ¿Qué diferencia a las cuatro grandes capitales de la moda?, analizábamos precisamente qué caracteriza a cada una de ellas y por qué una firma puede elegir una ciudad y no otra para presentar sus colecciones.
Comienza una nueva temporada de desfiles, volvemos a Nueva York para descubrir qué nos ha dejado su edición de septiembre de 2026 y, sobre todo, qué podemos leer entre las prendas, las siluetas y las puestas en escena de sus principales firmas.
La edición Spring/Summer 2027 de New York Fashion Week volvió a poner sobre la pasarela algunos de los grandes códigos de la moda estadounidense: el preppy, el sportswear, la sastrería, el denim, el minimalismo y esa particular mezcla entre lo sofisticado y lo cotidiano que forma parte del ADN de Nueva York.
Pero esta temporada hay algo más: muchas de las grandes firmas parecen estar mirando hacia su propia historia para construir el futuro.
Nueva York mira a su propio archivo
Una de las ideas que atraviesa buena parte de esta edición es la recuperación de códigos reconocibles de las propias marcas.
No hablamos simplemente de nostalgia. El archivo aparece como una herramienta para recordar qué hace reconocible a una firma y, a partir de ahí, reinterpretar esos elementos para un consumidor actual. Tommy Hilfiger es probablemente uno de los ejemplos más evidentes.
Tommy Hilfiger: el preppy vuelve a casa
Tommy Hilfiger regresó al icónico Plaza Hotel para presentar su colección Spring/Summer 2027. El lugar no fue elegido al azar: el diseñador vivió durante años en el hotel y quiso convertir el desfile en una especie de regreso a casa.
La colección recuperó algunos de los códigos más reconocibles de la firma: rojo, blanco y azul, prendas de inspiración deportiva, camisas Oxford, polos, rugby shirts, blazers, cuadros y siluetas preppy.
Pero el objetivo no era reproducir literalmente el Tommy Hilfiger de los años 90. La propuesta buscó actualizar esos códigos para una generación más joven, jugando con proporciones más relajadas y combinaciones más actuales.
Uno de los detalles más interesantes fue la utilización de elementos del propio archivo de la firma, incluido un estampado inspirado en el histórico anuncio de Times Square que ayudó a convertir a la marca en uno de los grandes nombres de la moda estadounidense.



Carolina Herrera: cuando la identidad permanece
Si Tommy Hilfiger recuperó su universo deportivo y preppy, Carolina Herrera volvió a algunos de los elementos más emblemáticos de su propia historia.
La firma celebró su 45.º aniversario con una colección que funcionó como homenaje a los códigos de la casa y, al mismo tiempo, a la propia ciudad de Nueva York.
Wes Gordon recuperó elementos clásicos como la camisa blanca, los lunares, los volantes, las faldas de silueta marcada y los vestidos de gran movimiento. La presentación tuvo lugar en el David H. Koch Theater, cuya entrada fue decorada con 28.798 tulipanes amarillos como parte de la puesta en escena.
La propuesta también incorporó referencias a la cultura neoyorquina y al legado de Carolina Herrera, incluyendo colaboraciones visuales relacionadas con The New Yorker y Andy Warhol.
Lo interesante no es solamente que aparezcan prendas reconocibles, sino cómo una firma puede mantener una identidad durante décadas sin quedarse atrapada en ella.
La camisa blanca sigue siendo una camisa blanca. La cintura continúa teniendo protagonismo. Los lunares siguen perteneciendo al universo Herrera. Lo que cambia es la manera de combinarlos, de presentarlos y de llevarlos al presente.



Michael Kors: color, arte y espíritu neoyorquino
Michael Kors llevó su colección al Sculpture Garden del MoMA y construyó una propuesta marcada por las referencias al arte y al modernismo de mediados del siglo XX.
La inspiración se tradujo en siluetas limpias y cortes precisos, pero también en una paleta mucho más vibrante: rojo, amarillo, verde y azul aparecieron junto al blanco y al negro.
Los vestidos jugaron con asimetrías y diferentes longitudes, mientras que los accesorios adquirieron un papel importante dentro de la composición: gafas de gran tamaño, bolsos con estructuras metálicas, colgantes y botas blancas.
También apareció uno de los accesorios que más se está viendo durante esta temporada: el pañuelo llevado de diferentes maneras y convertido prácticamente en parte de la silueta.
Michael Kors demuestra así otra característica muy vinculada a Nueva York: la capacidad de combinar referencias culturales, arte, funcionalidad y moda comercial sin que el resultado pierda atractivo para el consumidor.



Calvin Klein: volver a lo esencial
Frente a la explosión de color de Michael Kors, Calvin Klein tomó un camino prácticamente opuesto.
La colección de Veronica Leoni recuperó la idea de que la modernidad puede encontrarse precisamente en la ausencia de decoración.
Slip dresses, faldas rectas, pantalones estilizados, camisetas y chaquetas construyeron una propuesta centrada en las prendas fundamentales del armario. La diseñadora redujo el exceso de capas y adornos para poner el foco en el corte, la proporción y la silueta.
Es una aproximación muy diferente a la de otras firmas de esta edición, pero igualmente representativa de Nueva York.
Si algo demuestra esta Fashion Week es que la identidad neoyorquina no tiene una única estética. Puede ser maximalista o minimalista, deportiva o sofisticada, nostálgica o experimental.



Ralph Lauren: el lujo también puede ser cotidiano
Hay una particularidad importante que explica por qué quizá Ralph Lauren no aparece en el calendario oficial de septiembre de la CFDA.
La firma presentó su colección Spring/Summer 2027 el 9 de septiembre, antes del inicio oficial de NYFW. Por eso no figura en el calendario oficial, aunque su desfile forma parte del movimiento de moda que rodea esta edición de Nueva York.
Y era imposible hablar de la identidad de la moda estadounidense sin incluirlo.
Ralph Lauren volvió a trabajar sobre uno de sus grandes temas: el contraste entre lo clásico y lo inesperado.
Un blazer de brocado puede combinarse con pantalones cargo blancos. Una chaqueta de terciopelo con plumas puede aparecer junto a unos vaqueros. Un chaleco de raya diplomática puede adquirir proporciones mucho más teatrales. También aparecen sastrería, vestidos y looks completos en blanco, camel o azul marino.
El resultado vuelve a demostrar que el estilo americano puede construirse a partir de una mezcla de códigos aparentemente opuestos. Lo formal y lo casual, lo masculino y lo femenino, lo tradicional y lo contemporáneo.



Un nombre para seguir de cerca: Magda Butrym
Toda Fashion Week tiene nombres consolidados y nombres que comienzan a ganar espacio. En esta edición, Magda Butrym merece una mirada especial.
La diseñadora polaca llegó por primera vez al calendario de desfiles de Nueva York después de que sus anteriores presentaciones en París se hubieran realizado en formato de presentación. Además, la firma acaba de abrir su primera tienda permanente en Nueva York, en el barrio de SoHo, un paso especialmente significativo para una marca que tiene precisamente en Estados Unidos su mayor mercado y uno de los que más rápido está creciendo.
Su propuesta para Spring/Summer 2027 también mostró una evolución interesante.
Butrym es conocida por sus chaquetas de cuero, sus siluetas estructuradas y sus prendas que marcan la cintura. Sin embargo, esta vez exploró una estética más ligera, inspirada en la artista polaca Natalia LL, incorporando transparencias, seda y diferentes reinterpretaciones del delantal.
Es precisamente esa capacidad de ampliar su propio lenguaje lo que hace que sea un nombre interesante para seguir.



¿Qué tienen en común estas colecciones?
Después de recorrer algunos de los grandes nombres de esta edición, podemos encontrar varios puntos en común.
- El archivo vuelve a tener importancia: Tommy Hilfiger y Ralph Lauren recurren directamente a elementos de su historia, mientras Carolina Herrera recupera códigos que llevan décadas formando parte de la identidad de la casa. La nostalgia no aparece simplemente como una copia del pasado. Se utiliza para recordar qué hace reconocible a una marca.
- La silueta vuelve a ser protagonista: Calvin Klein demuestra que una propuesta minimalista puede construirse únicamente a partir de las proporciones y el corte. En otras colecciones aparecen cinturas marcadas, prendas oversize, pantalones amplios y diferentes juegos de volumen. La silueta vuelve a ser una herramienta fundamental para construir una imagen.
- El color gana espacio: Rojo, amarillo, verde, azul y diferentes combinaciones cromáticas aparecen con fuerza, especialmente en propuestas como la de Michael Kors. Pero el color no sustituye al resto de elementos: se utiliza para crear puntos de atención, generar contraste y modificar visualmente la composición del look.
- Lo cotidiano se encuentra con lo sofisticado: Denim, camisetas, chinos, prendas deportivas y piezas utilitarias conviven con sastrería, vestidos de noche y tejidos más lujosos. Es una combinación que define buena parte de la moda estadounidense y que Ralph Lauren lleva décadas explorando.
- Los accesorios dejan de ser secundarios: Pañuelos, cinturones, gafas, bolsos y otros accesorios adquieren un papel cada vez más importante en la construcción de la silueta. No son simplemente el último paso de un look: pueden modificar sus proporciones, dirigir la mirada o transformar por completo una prenda básica.