Entre el legado de las grandes casas, las nuevas voces creativas y una moda que busca conectar con la vida real, Londres vuelve a demostrar que la identidad es uno de sus mayores activos.
Del 17 al 21 de septiembre, Londres se convierte en uno de los grandes escenarios internacionales de la moda. La nueva edición de London Fashion Week reúne a diseñadores consagrados, talentos emergentes y marcas que exploran otras formas de presentar sus colecciones, en una semana que pone el foco tanto en la creatividad como en la identidad de la moda británica.
Con 47 desfiles, 23 presentaciones y una programación que también incluye experiencias digitales y eventos culturales, esta edición refleja una industria que busca mantener vivo su legado mientras abre espacio a nuevas perspectivas.
McQueen: sastrería, oscuridad y espíritu rebelde
Uno de los grandes acontecimientos de esta edición es el regreso de McQueen al calendario londinense. Bajo la dirección creativa de Seán McGirr, la firma vuelve a presentar sus propuestas en la ciudad que forma parte de su historia.
La colección primavera-verano 2027 explora el contraste entre la estructura de la sastrería británica y una estética más oscura, con referencias a la cultura rave y al espíritu inconformista que ha acompañado históricamente a la casa.
El desfile, celebrado en Lincoln’s Inn Chapel, refuerza ese diálogo entre tradición y ruptura. La construcción de las prendas, las transparencias y los detalles de inspiración romántica contribuyen a crear una propuesta en la que la delicadeza convive con una actitud más desafiante.



Mulberry by Christopher Kane: una nueva lectura de la identidad británica
Otro de los momentos destacados de London Fashion Week es el debut de Christopher Kane como director creativo de Mulberry.
Bajo el título Town, City, Country, la colección primavera-verano 2027 propone una exploración de la identidad británica a través de referencias culturales, códigos tradicionales y una mirada contemporánea.
El cuero, los cuadros y los accesorios adquieren protagonismo en una propuesta que conecta el universo creativo de Kane con la historia de Mulberry. La colección plantea una reinterpretación de los códigos de la firma, sin limitarse a reproducir su legado.
Este encuentro entre diseñador y casa británica abre una nueva etapa para Mulberry y pone sobre la mesa una cuestión interesante: ¿cómo puede evolucionar una marca sin perder aquello que la hace reconocible?



Simone Rocha: romanticismo, volumen y teatralidad
El universo de Simone Rocha vuelve a destacar por su capacidad para construir una identidad estética propia.
La diseñadora irlandesa, una de las voces más reconocibles de la moda londinense, continúa explorando un lenguaje en el que el romanticismo convive con elementos inesperados. Los volúmenes, las transparencias, los detalles ornamentales y las texturas contribuyen a construir una propuesta que no busca pasar desapercibida.
En sus colecciones, la feminidad no se presenta desde una única perspectiva. Las prendas pueden transmitir delicadeza y fuerza al mismo tiempo, mientras que los contrastes de materiales y proporciones aportan profundidad a cada estilismo.
Su propuesta invita a mirar más allá de las tendencias y a reconocer cómo una firma puede desarrollar un lenguaje visual coherente, temporada tras temporada.



Erdem: la moda como transformación y espectáculo
Erdem Moralıoğlu vuelve a explorar la relación entre la moda, la historia y la identidad a través de una colección inspirada en Barbette, artista de variedades de los años veinte.
La propuesta toma como punto de partida el universo del espectáculo y la transformación para construir un relato visual en el que la indumentaria adquiere un papel protagonista.
Las referencias históricas, los tejidos y las siluetas permiten explorar cómo la moda puede reinterpretar otros momentos culturales sin limitarse a reproducirlos literalmente.
En este universo creativo, el vestuario no es un elemento secundario: forma parte de la narrativa y contribuye a construir una identidad.



Marks & Spencer: cuando la pasarela se acerca al armario cotidiano
La presencia de Marks & Spencer en London Fashion Week introduce otra perspectiva dentro del calendario. La firma británica debuta en la pasarela coincidiendo con el centenario de su historia en la moda, en un gesto que también habla de la democratización de la moda. Su presencia resulta especialmente llamativa: sería algo parecido a imaginar que una marca como Hipercor presentara una colección en una Fashion Week.
Su propuesta combina referencias a su archivo con prendas contemporáneas, en una colección que conecta el diseño con el uso cotidiano.
La sastrería, el denim y las siluetas relajadas forman parte de un lenguaje que busca trasladar la creatividad de la pasarela a un armario más accesible. La diversidad de edades y tallas también adquiere relevancia en una presentación que amplía la conversación sobre representación en la moda.
En un calendario donde conviven propuestas conceptuales y grandes casas de diseño, Marks & Spencer nos recuerda que la moda también se construye a partir de las necesidades, los hábitos y las distintas formas de vestir de las personas.



Roksanda: el color como lenguaje creativo
El universo de Roksanda también merece un espacio en esta edición. La diseñadora Roksanda Ilincic ha construido una identidad reconocible a partir de la exploración del color, las formas arquitectónicas y las siluetas femeninas.
Su lenguaje creativo invita a observar el color no solo como un elemento decorativo, sino como una herramienta capaz de transformar la percepción de una prenda y aportar carácter a una propuesta.
En el contexto de primavera-verano 2027, su universo resulta especialmente interesante para detenernos en la relación entre color, volumen y movimiento, y en cómo estos elementos pueden construir una imagen con personalidad.



Londres y el valor de una identidad propia
Más allá de las colecciones individuales, London Fashion Week septiembre 2026 vuelve a poner de manifiesto la diversidad creativa que caracteriza a la moda británica.
El regreso de McQueen, la nueva etapa de Mulberry, los universos estéticos de Simone Rocha y Erdem, la propuesta comercial de Marks & Spencer y el lenguaje cromático de Roksanda muestran distintas maneras de construir una identidad y llevarla a la pasarela.
Para quienes trabajamos con imagen personal, estas semanas de la moda son una oportunidad para observar, analizar y desarrollar criterio. No se trata de trasladar literalmente las tendencias al armario, sino de comprender qué hay detrás de cada propuesta: cómo se construye una silueta, qué comunica un color, qué papel tienen las texturas y de qué manera una combinación puede expresar una identidad.
La moda no consiste únicamente en seguir tendencias. También es una herramienta para explorar quiénes somos, cómo queremos mostrarnos y qué queremos comunicar a través de nuestra imagen. Y esa es una de las grandes posibilidades que nos ofrecen las pasarelas: inspirarnos para mirar la imagen personal con más curiosidad, creatividad y criterio propio.